
Y ahora es cuando te acercas, recorres la distancia de seguridad, tiemblas, me rozas los labios, me besas con cuidado, andas cuidadoso, para que sea el beso perfecto que refleje tus pensamientos. Un escalofrío me recorre la columna; mi adrenalina estalla. Mis poros la expulsan. Me abrazas, me haces un hueco en tu corazón, tus latidos vuelven a su calma, tu corazón me permite escucharlo, mientras recupera su compás. Me vuelves besar, tus latidos aumentan de nuevo. Mi corazón se encuentra desorbitado, tú lo escuchas y te sonrojas, me sumerjo en un mundo de placer, me siento feliz como no me he sentido nunca, soy feliz. Ya no hay nada a nuestro alrededor, solo un mural blanco, nos toca dibujarlo, dibujar nuestro futuro. Es la nueva página de nuestro libro, que no ha hecho nada más que empezar.
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