
Hoy es uno de esos días en los que me encanta hacerme sufrir. Leo toda una vida de dolor, ahogo mis penas en lágrimas. Son casi las tres de la mañana y todavía no acabé de leer el final de la tercera oportunidad; pienso que es mejor dejarlo aquí, ya que lo que son mis historias nunca acaban bien. Me emociono al leer lo que habíamos conseguido, y me deprimo por como ha acabado todo, pero.. ¿por qué sorprenderme?, si yo solo soy la chica de los favores, la agencia de viajes, la que siempre está ahí, la que brinda oportunidades día trás día, la "tonta" que siempre dice: "no te preocupes, siempre estaré aquí para lo que necesites", en fin.. Que soy una mujer pluriempleada. Estudio los textos, uno a uno, hora tras hora, me doy cuenta de cosas, pero las dejo pasar, no quiero abrir viejas ilusiones, ni pensar cosas que después no son; como adivina no soy, y el sol parece estar mudo, tendré que seguir siendo luna, y esperar lo extraordinario, un eclípse, para vernos cara a cara, y ver si así nos decimos algo con sentido. A la luna le gustaría, que el sol, supiera lo que ella sentía por él, pero el sol, es sordo, ciego y mudo y aunque tiene alma, pensamientos y conciencia, parece que en algunas ocasiones, están algo ausentes. Solo puedo dejarlo pasar noche tras noche, olvidar el sol que un día me alumbró y esperar que otro sol, me alumbre día a día y me haga brillar día tras día.
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